Respirando al vientre, “Ante la adversidad…solo HARA, solo sentido común”.

Este coronavirus nos está empujando con muchísima fuerza hacia el abrazo con nosotras mismas, hacia la introspección tan sagradamente necesaria, hacia las respiraciones profundas en el vientre y hacia el calor de nuestra propia alma.

En una sociedad donde apartar el parloteo, las cervezas en la terraza, los estímulos infinitos y las conversaciones con todas menos con nuestro propio ser es impensable… hacer la calma y el silencio todavía lo es más.

Nosotras decidimos qué hacer con la energía que se despierta con este caos e histeria, nosotras decidimos ser presas del miedo o seguir manteniendo esa sonrisa interna que nos hace permanecer presentes, con calma, en el centro.

No pretendo quitar importancia al asunto, pero todas y cada una de las experiencias que nos acontecen traen consigo una valiosa lección, un inmenso regalo y una intensa sabiduría para quien sabe verla. Todas son importantes, todas abren la puerta a la OPORTUNIDAD de reconectar con aquello perdido y olvidado.

Observemos con respeto esta gran invitación al CAMBIO y démonos cuenta de que la oscuridad siempre va acompañada de una luz más potente y pura. La una no vive sin la otra, y eso de lo que tanto huyes es quizá lo que más debes amar.

Meditar, respirar profundo, tener por fin esa conversación pendiente contigo misma que tanto te aterraba, desconectar para conectar con lo más íntimo, cuidarse.

Mantenerse vibrantes en esa luz y no sucumbir a las oscuras aguas del pánico desmedido es una decisión personal de cada una, y si caes… está bien, pero vamos a darnos un descanso para mirarnos a los ojos después de tanto tiempo.

©  Irene Calero

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