MEDITAR EN LA VIDA DIARIA

Recientemente, diversos estudios científicos en el campo de las neurociencias y la psicobiología, vienen señalando que existe un lugar en el que se concentran las percepciones visuales, auditivas y olfativas. Así mismo, en él se realizan conexiones y se adquieren comprensiones que son claves en nuestro funcionar en la vida diaria. Este lugar se sitúa unos centímetros por detrás del punto medio entre los dos ojos. Es decir, unos centímetros detrás del entrecejo, un poco a la izquierda o a la derecha según la persona.

Este lugar, que ha tenido múltiples nombres en las diferentes tradiciones espirituales, también una fuerte conexión con la naturaleza espiritual de cada uno, en su conexión con sus centros superiores.

De esta manera, para empezar a relacionarnos desde el centro en nuestra vida diaria, tendríamos que preguntarnos si en conciencia ordinaria somos conscientes del punto desde el que atendemos. Es decir… Cuando atiendo… ¿Desde dónde atiendo? (nos podemos dar unos segundos para tratar de responder a esta pregunta).-

Por esto, vamos a coger este punto donde se centralizan las percepciones como centro del ser, o centro desde el que atender al mundo. A nivel de sensación, este punto en realidad podríamos notarlo como una bola que se encuentra en una línea que va desde el entrecejo hasta un poco por encima de la nuca y está abierta por arriba y por abajo, conectado con el resto de centros del cuerpo. De esta manera, como cualidad natural del atender, notaremos que vemos desde detrás de los ojos y oímos desde detrás de los oídos, igualmente olemos desde ahí.

No hay que olvidar que somos personas completas, y no sólo parte del cerebro. Por esto es importante tener presentes el reto de centros, en particular, si observamos que no controlamos bien la atención, entonces equilibrar poniendo atención al vientre.

Como práctica a hacer en casa que nos facilite nuestro día a día:

Para facilitar esta manera de atender, podemos respirar en el canal central unos minutos y, paulatinamente, empezar a atender desde ese estar desde el centro de nuestras percepciones visuales, auditivas y olfativas. Como meditación, reposar atendiendo al mundo desde allí unos minutos manteniendo la conexión con el canal central y, posteriormente, empezar agrandar nuestro ser en conexión con los centros superiores, dejando que una luz, una vibración, una sensación-vibración-sonido interno inunde nuestro ser por completo.

Recordar que este centro de estas percepciones se sitúa unos centímetros por detrás del entrecejo, quizá un poco a la izquierda o a la derecha… Según el caso. Notar cómo ese centro está también conectado al resto del cuerpo y a centros superiores e inferiores. De esta manera, es un punto de referencia natural desde el que atender para meditar en la vida diaria, siempre que permanezcamos conectados al resto de centros del cuerpo y, en particular al vientre. Se trata de un punto de conciencia natural desde el que notarnos a nosotros mismos funcionando en el mundo.

Recomendamos que esta meditación ocupe un mínimo de 15 minutos y se extienda según sienta cada uno.

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