EL AMOR COMO CONEXIÓN

Vamos a hablar sobre el amor como actitud, y la manera de conectar con el otro a través del amor.

Y es que, ¿cuántas veces hemos visto en nuestro jefe al “otro”? ¿y en un político? ¿Y en un banquero? ¿Cuántas veces hemos incorporado al otro en nuestra conciencia? ¿Cuántas veces nos hemos sentido incómodos o desconectados de los demás en entornos sociales? ¿Cuántas veces hemos participado de la guerra que implica pensar en  “nosotros –que somos buenos o tenemos razón- ” frente a “ellos” –que son malos o que no la tienen-? De eso vamos a hablar ahora.

Ciertamente, podemos comprobar cómo cuando nos relacionamos con alguien de nuestra familia, con amigos íntimos, con nuestra pareja… Incomprensiblemente, nos relajamos y podemos sentir que ellos no son “otros”, sino que son, en cierta medida, parte de nosotros mismos.

Entender que yo soy todo lo que entra en mi conciencia, y que si hago partes y separaciones me estoy separando de una parte de mi mismo… Es importante.

Para ello, vamos proponer una meditación que nos ayude a conectar con nosotros mismos como unidad, a través del amor y el reconocimiento de uno mismo en el otro, como actitud.

Para ello, nos sentamos en postura de meditación y respiramos utilizando el canal central como referencia de nuestra atención. Es decir, al tiempo que inspiramos visualizamos una bola de luz que sube por nuestra columna vertebral hasta un palmo por encima de nuestra cabeza… y al espirar esa misma bola baja un palmo por debajo de nuestro coxis. Igualmente, al inspirar, podemos pronunciar internamente la palabra “yo”, y al espirar “soy”.

Si queremos incorporar más elementos, podemos darle un color blanco o dorado a la bola, así como un movimiento o vibración. Igualmente, tomar conciencia de su pasar a través de los 7 chacras que se describen en el artículo anterior, tanto al inspirar como al espirar.

Practicando de esta manera unos 8-10 minutos, podemos hacer una meditación de corazón, entendiendo que el amor por “lo otro” pasa, irremediablemente, por amar lo que entra en la conciencia de quien ama, es decir, por amar lo que entra en la conciencia de uno/a mismo/a.

La meditación propuesta es:

Cuando acabamos la meditación anterior sobre el yo soy, y manteniendo la postura, empezamos a sentir cómo una energía al inspirar entra al corazón por la espalda, y al espirar sale por el pecho. Al inspirar el corazón se llena de energía procedente de la espalda (como si fuera un cono que aspira desde espalda), que es transformada en amor por el corazón, y al espirar, hacemos que esa energía amorosa salga del corazón por el pecho, envolviéndonos enteros como si fuera una bola en la que nos encontramos.

Con cada espiración, podemos notar como la bola de amor se va haciendo más y más grande, hasta que, si podemos, llenemos todo nuestro universo de nuestro amor.

En este estado de sentimiento intenso, podemos incluir personas, lugares, etc. Se trata de un amor impersonal que ofrecemos como actitud al mundo. Se trata de un “regalo” de amor con el que correspondemos al “presente” – aquí y ahora -.

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